Contrainformes y lex artis

23 Nov Contrainformes y lex artis

Hay  que tener muy clara la pauta deontológica que debe guiar al perito que juzga la labor de un colega, ya que no es difícil encontrar, entre las normas de conducta aprobadas por asociaciones profesionales, la obligación de abstenerse de ir contra otro miembro mediante la crítica de su trabajo.

En mi opinión, hay que ser muy tajante al respecto: lo que no se puede permitir es que, por la impericia de un perito, su negligencia, su mala fe u otra causa, el dictamen elaborado por él cause daño a un tercero. Es un error y una falta de ética radical que, por no perjudicar al colega cuyo trabajo es discutible o contraproducente, el perjuicio recaiga sobre el demandante o sobre el demandado sólo por evitar un disgusto al colega o, simplemente, no enemistarse con él. Por desgracia, este comportamiento corporativista se ha visto demasiadas veces después de negligencias médicas graves y de actuaciones policiales antirreglamentarias, por poner un par de ejemplos.

El perito es, por encima de todo un técnico, un profesional, y su trabajo no debe verse mediatizado por relaciones personales ni por conveniencias de ninguna clase. Si no tiene esto en cuenta, tarde o temprano se encontrará con la horma de su zapato y tendrá que cargar, tal vez, con haber favorecido a un delincuente o con haber castigado a un inocente. Son los jueces los que dictan las sentencias, pero se valen de los peritos para conocer de las cuestiones de las que no tienen nociones específicas, de modo que el perito tiene una gran responsabilidad. (J.Artés)



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